1 Junio, 2016

Por qué ConSuma Consciencia

TRANSITANDO DE LA PROTESTA A LA PROPUESTA

Muchas personas, lastradas por la sobreinformación y el sentimiento generalizado de escasez de tiempo no encuentran un espacio para la reflexión pausada y la conformación de criterios sólidos que les permita discernir entre grano y paja. Esto  supone un obstáculo cuando deseamos actuar de manera acorde con nuestros valores e intereses más profundos en todas las dimensiones de la vida, entre otras, en nuestro consumo.

Nos permitimos ser víctimas de la publicidad engañosa con que nos bombardea a diario la industria alimentaria o cosmética, o de las comisiones abusivas al cliente por parte de las entidades bancarias, o de los fraudes pergeñados por las compañías de telecomunicaciones, o de la subida de las tarifas de las grandes compañías eléctricas sin haber un aumento del coste de producción que lo justifique. Conocemos prácticas abusivas en la política laboral, horquillas salariales que hacen que el trabajo de una persona valga lo mismo que el trabajo de dos años de otra, atropellos al medio ambiente y un largo etc.

Hemos construido grandes mitos pensando que las alternativas son más caras, de menos calidad y conllevan demasiado esfuerzo. Tal vez no. Cuesta romper con la inercia de nuestra sociedad consumista que está plagada de grandes mentiras y muchas medio-verdades. ¿Podemos dejar que la información siga siendo manipulada en favor de los intereses de unos pocos?

Nuestros esquemas mentales nos llevan a desconfiar de lo desconocido. Esto lo recoge el acervo popular “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Si nos permitiésemos valorar libremente nuestras opciones, nos sorprenderíamos al ver que existen alternativas para consumir productos y servicios de calidad de forma más sostenible y en muchos sectores no por ello más caros. Tan solo son necesarios unos minutos de reflexión y una pizca de valentía y determinación para llegar a encontrar estas opciones, ¿nos atrevemos?

Pepe Mújica dice “Cuando tú compras algo con dinero, no estás pagando con dinero, estás pagando con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para obtener ese dinero”, ¿a quién le das tu tiempo?

 

EL CONSUMO CONSCIENTE, NUESTRO GRAN PODER

Nuestro consumo es nuestro gran poder. Muchos sabemos del poder que tenemos como personas consumidoras para incentivar aquellas entidades alineadas con nuestros intereses y que representan los valores que queremos ver en el mundo. Esta es una forma muy auténtica de hacer política todos los días.

Las entidades que operan con una visión inclusiva del bienestar son el referente para liderar la transición hacia una sociedad del Buen Vivir. Se trata de entidades que han desarrollado e incorporado criterios de ética, justicia y cuidado ambiental, entre otros, y pueden realizar una labor crucial, dado que son guía y ayuda en el proceso de empoderamiento de las personas, a través de la información, orientación y sensibilización sobre las distintas formas de consumir y sus consecuencias, favoreciendo un consumo consciente.

El consumo consciente es un consumo con sentido, con valor(es), basado en elecciones razonables y razonadas: razonables porque solo se consume lo estrictamente necesario para satisfacer cierta necesidad o deseo, y razonadas porque una vez decidido que es necesario consumir, se analizan las opciones disponibles, se valoran y se toman decisiones consecuentes. En otras palabras, se cuestionan la opción por defecto y la inercia a la que estamos tan acostumbrados. Es cierto que estas definiciones son subjetivas, y así aceptamos que sean ya que son las personas que toman decisiones las que deben hacer suyos estos términos y darles la forma deseada.

El consumo consciente acentúa la necesidad de que las personas desarrollen criterios a la hora de consumir, frente al consumo responsable, ético o sostenible, que ponen el acento en los propios criterios que definen qué es responsable, ético o sostenible. Habrá quien para optar por una entidad o producto se fijará exclusivamente en el precio, mientras que otras personas antepondrán principios de equidad o ética. La prioridad es que cada persona conforme sus propios criterios, analice las diversas opciones disponibles en base a ellos y tome decisiones más conocedoras de las implicaciones de sus actos. Pero ¿cómo conocemos las distintas alternativas disponibles y discernimos el modus operandi de cada una de ellas?

 

CONSUMA CONSCIENCIA, UNA HERRAMIENTA PARA CONSUMIR CON VALOR(ES)

ConSuma Consciencia es una plataforma online que compara el desempeño de entidades que ofrecen productos o servicios en ámbitos cotidianos como la energía, la banca, las telecomunicaciones o la moda. Esta herramienta permite comparar, bajo el prisma de la responsabilidad compartida pero diferenciada, a pequeñas cooperativas con grandes transnacionales. El objetivo es que el usuario final tenga un recurso que le facilite tomar decisiones sobre su consumo, más razonadas y razonables.

Para ello, se proponen una serie de indicadores comunes, aplicables a todo tipo de entidades, y otros específicos, que abordan las problemáticas concretas de cada sector. Los criterios comunes considerarán indicadores acerca de la política de las entidades hacia el cliente, la gobernanza interna, la gestión económica, la comunidad o el medioambiente. Como ilustración de indicadores específicos, tenemos la comercialización de energías renovables para el sector de la electricidad. Los indicadores con los que trabajamos están inspirados en las propuestas de las corrientes económicas alternativas y la responsabilidad social empresarial. Esta forma de entender y comparar las entidades se va a aplicar primero a las más representativas del sector de la electricidad (para usos domésticos) y posteriormente a la banca, telecomunicaciones y moda. La información se presentará de forma rigurosa, transparente y trazable.

ConSuma Consciencia quiere trascender la visión excluyente presentada por los sellos de certificación (y procesos asociados) en el plano ambiental y social, así como balances (u otras herramientas) promovidos desde distintos movimientos económicos que establecen procedimientos y determinan u orientan qué entidades respetan ciertos valores. Estas iniciativas cumplen muchos propósitos como el establecimiento de unos principios, la verificación de su cumplimiento y el acercamiento de la información a los usuarios consumidores, que pueden conocer fácilmente si un determinado producto o servicio cuenta con el aval de un sello u obtiene una determinada nota en un balance. Una de las grandes ventajas de estas herramientas es la simplificación de información compleja, y, por tanto, su aproximación a una mayoría social. Pero un grandísimo inconveniente es que solo se dirigen a las organizaciones que quieren participar en el estándar. Frente a esta visión, ConSuma Consciencia quiere visibilizar información que pueda resultar de interés a las personas para que cada una pueda realizar su propio análisis en base a lo que esta persona considere importante.

ConSuma Consciencia se está construyendo en coherencia con los mismos valores que quiere defender. Es una plataforma online, colaborativa, sin ánimo de lucro, de acceso gratuito, del procomún, independiente, sin vinculación política ni confesional y que pretende fomentar un consumo más razonado y razonable.

 

¿QUÉ APORTA CONSUMA CONSCIENCIA?

Consuma Consciencia quiere ser una herramienta útil para todas las personas, tanto para quienes aspiran explícitamente a un cambio porque experimentan esta necesidad como un murmullo latente, como para quienes a día de hoy todavía no reflexionan sobre su poder a través del consumo. ConSuma Consciencia ayuda a:

  • Aglutinar información de distintas entidades y de distintos sectores que ahora se encuentra dispersa. De esta forma, los usuarios pueden acceder a información clara sobre entidades muy publicitadas y otras no tanto en un único sitio.
  • Visibilizar información de forma comparativa. La información se mostrará de forma visual, mediante infografías e indicando las fuentes de información de las que provienen los datos. Esto permite comparar a todo tipo de empresas, desde grandes transnacionales a pequeñas cooperativas.
  • Permitir que las personas elijan los criterios que les resulten más interesantes. Cada persona está sensibilizada con distintos criterios, sociales, ambientales y económicos todos ellos igual de legítimos. La plataforma permite que se puedan ver los resultados de las cosas en las que estamos interesados.
  • Ayudar en la conformación de criterios para el consumo consciente. Con esto, ConSuma Consciencia quiere invitar a la reflexión para que cada persona sepa cómo está defendiendo su consumo.

Queremos ayudar a que las personas puedan hacer más suyas las palabras de Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Para ello, es necesario que cuestionemos nuestro modelo de consumo y seamos los protagonistas de favorecer las prácticas que más se ajusten a nuestros valores. Si no lo hacemos nosotros por nosotros mismos, ¿quién lo va a hacer?

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